En estos días de elecciones en México ha surgido una campaña que se llama “Yo anularé mi voto” o algo así, que surge gracias al rencor (o envidia) de la población hacia sus gobernantes. Aquí un video para saber de que se trata este movimiento, por decirlo de alguna forma.
Lo que opino de esta propuesta es que es una idiotez, así. Antes si algo no gustaba en el país, los hombres y mujeres se armaban de valor y exigían sus derechos con protestas y luchas de verdad. Claro, no faltaba el que decidía agachar la cabeza y seguir con lo mismo, con lo seguro.
Las personas que van a anular su voto no son esos valientes hombres y mujeres que protestan ante un gobierno inútil, no, esas personas mas bien son de las que agachan la cabeza, las que prefieren de una u otra manera que sean los demás quienes decidan por ellos. Anular tu voto no hará que los -intentos de- políticos se sienten a reflexionar en su amplio jardín sobre el cansancio de los mexicanos. Lo único que hará tu voto nulo es que esos políticos se rían de ti al estilo del comercial del Partido Verde: “Jajajaja anularon su voto!”. La vida no es un libro, un voto nulo masivo nunca jamás funcionará.
Anular nuestro voto es volver a los tiempos de antaño donde la gente no decidía, porque aunque querían un cambio no lo demostraban de manera real. Si no te gustan los partidos, si no te gusta lo que proponen, si no te gusta a quien proponen o como lo proponen pues vota por otro político. Ahora que si tampoco te gusta ¡pues lánzate de candidato independiente! Todos somos parte del sistema. Si no te gusta es el salario y beneficios de los diputados pues organízate y sal a la calle a reclamar, forma un movimiento nacional y reclama de forma real, no ficticia, a ver si es verdad que eres muy valientito, que estás dispuesto a renunciar a tu trabajo para salir a protestar por lo que crees. Esos reclamos reales permitieron que existiera una revolución, permitieron que existiera una democracia, permitieron que existieran derechos como el voto -que tu estás negando-.
Pero en fin, si decides unirte a ese movimiento tan real como un amero, es tu problema. Pero espero que al renunciar a tu derecho de votar también renuncies a otros derechos. Espero que dejes de ir a la escuela pública, espero que dejes de sentirte libre, que renuncies a tu salario, espero que renuncies a todos esos derechos por los que nuestros antepasados lucharon.
Increíble ver que en Estados Unidos la gente esperaba filas inmensas para votar hace un año, existía ese animo de participar, de elegir a su gobernante, de hacer válido un derecho que puedes hacer posible solo algunas veces en la vida. En cambio, aquí en México, tan ignorantes y tan idiotas como siempre, la gente prefiere ir a hacer nulo su voto porque es “una manifestación contra el sistema”.
Idiotas, esa es la palabra que los define.
Renunciaría a esos derechos cuando dejen de cobrármelos !